Este fin de semana hemos despedido con profunda tristeza, pero también con un inmenso cariño y agradecimiento, a nuestro querido amigo y profesor, Víctor Larrea.
Fue mucho más que un maestro; fue un verdadero guía, lleno de pasión por enseñar y compartir su amor por la geografía, la naturaleza y los misterios del mundo que nos rodea.
Su entrega en las aulas iba más allá de las palabras, más allá de los estrechos límites del instituto y siempre se esforzaba por encender en sus alumnos la chispa de la curiosidad y el entusiasmo por disfrutar de la naturaleza, lo que es lo mismo que respetarla y amarla.
Disfrutaba apasionadamente la libertad que le brindaban sus aficiones, surcando senderos de montaña, descendiendo en piragua por aguas turbulentas, recorriendo vías y caminos en bicicleta, sintiendo la adrenalina sobre la moto o contemplando el mundo desde las alturas en avioneta.
Era un espíritu aventurero, que encontraba en la naturaleza no solo un refugio, sino una fuente inagotable de inspiración, una auténtica pasión por vivir, que le ha acompañado hasta el final.
Tras su reciente gran aventura en los confines del planeta, parece que los estrechos límites de nuestro mundo se le han quedado pequeños y ha partido a otras dimensiones, desde las que, seguro, nos contemplará e iluminará con su eterna y sincera sonrisa.
Esa sonrisa que nunca le faltaba, esa energía positiva que irradiaba a su alrededor y transformaba incluso los momentos más oscuros en otros llenos de esperanza y calidez.
Su risa contagiosa, su alegría genuina, y su capacidad de ver lo mejor de las personas, han sido un regalo para todos los que hemos tenido la suerte de compartir su vida.
Nos deja un legado de vida, de amor por la enseñanza, de generosidad, de respeto por la naturaleza y la belleza de vivir con intensidad y pasión.
Aunque su ausencia será un vacío difícil de llenar, su recuerdo seguirá guiándonos, como lo hizo en vida, por los senderos de la curiosidad, la aventura y el aprendizaje eterno.
Descansa en paz, amigo, sigue volando… Tu sonrisa vivirá en cada rincón de nuestro corazón.